Tamariu es una cala que encontramos una vez superada
la Punta del Quart. Esta cala privilegiada y sin masificar lleva el
nombre de los árboles que antiguamente poblaban los márgenes
de su riachuelo. Aquí se vive eminentemente del turismo, pese
a que se conservan aún en activo dos o tres embarcaciones de
pescadores profesionales. Su playa, al igual que la de Llafranc o las
de Calella, ha sido galardonada con la bandera azul de la C. E.
Tamariu
es un pequeño y pintoresco pueblo de pescadores en la
Costa Brava, sin edificaciones altas y con una playa pequeña
y familiar. Su paseo marítimo esta lleno de agradables bares
y restaurantes que les deleitarán con los platos más típicos
de la zona. Sin duda, la Costa Brava más auténtica se
da cita en estas aguas. Es como si la naturaleza hubiese escogido este
lugar entre otros muchos para mostrarse en todo su esplendor. Calas
salvajes y transparentes, paseos entre bosques que miran al mar, fondos
acuáticos ideales para las inmersiones ponen de manifiesto que
sobran excusas para llegar a Tamariu, abandonarse al
paisaje y disfrutar.
Su bahía principal, convertida hoy en núcleo turístico,
es una playa agradable con dos calas más pequeñas que
se abren a ambos lados. Al sur, Cala Marquesa, con un pequeño
embarcadero, y al norte, Aiguadolça, con una roca acondicionada
como plataforma para bañistas. Aquí se ha establecido
también un punto de salida para los submarinistas que buscan
el Faraió d'Aigua Xélida, dos islotes que emergen en solitario
con unos fondos muy apreciados. Tamariu es la casa
natal de Josep Pla y por ello, la visita a su casa es altamente recomendable
que puede venir acompañada de una buena mesa en "El Palanquí"
especializado en todo tipo de arroces.