Calella de Palafrugell es de esos pueblos
marineros que parecen haberse detenido en el tiempo. Su atmósfera de
paz y tranquilidad nos transporta a épocas pasadas sin estrés,
nervios, tensiones..... Sus calas son de pequeñas dimensiones.
En un extremo se encuentra "El Golfet" con la zona urbanizada
del mismo nombre.
Frente a la fachada marítima de la localidad diversas playas
se van sucediendo rodeadas de escollos rocosos, algún embarcadero y
zonas para el varado de embarcaciones: la mayor de ellas es la playa
Canadell , con las casas casi bordeando la mar. Altamente recomendado
es el paseo que rodea el litoral y que nos lleva hasta Llafranc. Sus
vistas no tienen desperdicio. También recomendamos poder acercarse
en barco a las Islas Formigues y poder sumergirse en ellas ya que se
encuentran restos de barcos de la época romana así como
algún navío que sucumbió en la batalla naval que
enfrentó a Roger de Lluria con Felipe III en 1825.
No podíamos referirnos a Calella de Palafrugell sin
mencionar su famosa cantada de havaneres : un espectáculo único en el
mundo.
En Calella de Palafrugell los
bares que están alrededor de Port Bó, por la noche se
convierten en el lugar adecuado para tomar un cremat de ron acompañados
por la suave brisa del mar. La taberna "La bella Lola" entre
la plaza de Sant Pere y Les Voltes, conserva todo el sabor marinero
y también se puede probar algún bocado. En Port Limón
, en la playa del Canadell, se toman los mejores mojitos y caipiriñas
de la zona.